martes, 22 de octubre de 2013

Entrevista a Bernardo Fernández, BEF

Esta entrevista la realicé en la vigésimo tercera FIL de Monterrey y debe aparecer en La Rocka, pero por si acaso, ahí va.

Entrevista a Bernardo Fernández, BEF

1.- Primero que nada, felicidades por Three messages and a warning, ¿cuál es el estado de la fantasía y la ciencia ficción en México? ¿Está saludable?

Gracias. Y sí, creo que incluso está en su mejor momento. Ahora se publica en donde antes no se podía; por ejemplo está el hecho de que Alberto Chimal esté en Océano en la colección de literatura general, o yo en Grijalbo… incluso Almadía tiene espacios. Simplemente reconocerlos como literatura. Eso no sucedía cuando yo empecé a escribir a finales de los 90, eso no existía. Me parece que es una señal de una buena salud para un género que además siempre ha sido muy popular y que ahora sale del sótano, del clóset, y toma un espacio dentro de nuestras letras sin categorizaciones de ningún tipo que lo único que hacen es prejuiciar al lector.

2.- ¿Dirías que la ciencia ficción ya forma parte del nuevo canon de la literatura mexicana?

No, pero está siendo; en un contexto más amplio, la literatura fantástica, lo que llamamos literatura de la imaginación.

3.- Ahora, ya para hablar de Cuello Blanco, ha habido una transformación de la agente Mijangos de Hielo Negro a la de ahora, ¿cómo ha sido la recepción de esta nueva faceta del personaje?

No he tenido una retroalimentación, pero creo que ha sido la evolución natural del personaje. Me gusta pensar que no son estáticos, que van evolucionando. A nivel creativo estoy muy contento con lo que está pasando; estoy aterrado porque no sé qué va a pasar en la tercera. Yo planeo originalmente tres, no sé si vaya a haber más, pensaba como en las series de novelas policíacas clásica, pero lo que está pasando hasta ahora me tiene muy contento.

4.- La novela anterior recibió una dura crítica en Letras Libres en donde incluso se señaló que pecaba de machista, ¿qué hace diferente a Andrea Mijangos de otras protagonistas femeninas? ¿Lees las críticas en primer lugar?

Las críticas buenas y las malas te las tienes que creer cinco minutos, afortunadamente tuve más que decían que era una buena novela, pero si te lo tomas como una agresión personal, que no lo es, como si te crees el elogio, estás cometiendo un error. No lo descalifico, tenía puntos de los que tomé nota; no me parece que sean machistas o misóginas, pero ahí ya es cuestión de percepción. Decía cosas que me parecían pertinentes, tomé nota no solo para la segunda de la serie, sino en general, pero en ambos casos las leo, las asimilo y a lo que sigue.

5.- Cuello Blanco explora más la dinámica de Mijangos con el Járcor, su compañero, ¿dirías que su relación es como de Holmes y Watson o más bien como de Batman y Robin?

¿Sabes qué? Pienso que al final es más como de Chaf y Queli, siento que El Járcor, además de ser la contraparte masculina, también es el comic relief; es una relación tensa, más cercana a la de los X-Files, pero no sé cuál será el referente. Sí hay una complicidad, sin duda hay una tensión sexual entre ellos, que no sé si se va a resolver. No sé, no creo poder dar una respuesta inteligente.

6.- En esta nueva novela conocemos un poco más de Lizzy Zubiaga, quien sigue siendo la enemiga jurada de Mijangos, ¿puede existir una sin la otra?

No. Es que ellas sí tienen la relación de Batman y el Guasón que plantea Alan Moore en The Killing Joke, ahí está basada la relación entre ellas, por eso no sé cómo voy a resolverlo.

7.- Eres reconocido por la extensa investigación que haces antes de empezar una nueva novela, ¿cómo fue acercarse al mundo de la especulación financiera?

Bien divertido, porque además no es mi mundo en lo absoluto. La información es muy escasa, así que hubo que entrarle por todos lados. La investigación es lo que más disfruto al escribir una novela. Entre más ajeno me sea el campo, mejor. Yo echo mano de los mecanismos de la ciencia ficción y pues, tengo esta dinámica de tomar toda esta información, lo que se hace tradicionalmente en ciencia ficción, tomo el modelo de trabajo de Michael Crichton, que es uno de los escritores de ciencia ficción dura más importantes de finales de siglo. Al final te permites inventar una historia muy sólida.

8.- ¿Te viste tentado a especular en la bolsa?

No, pero sí tuve una oferta de la que no puedo hablar mucho, pero una de las muchas movidas es crear cuentas fantasmas en las que se te deposita el mínimo y se retira antes de que te investiguen fiscalmente, pero no, no quise.

9.- Si pudieras elegir un dream team para realizar una adaptación al cómic de Hielo Negro Hielo y Cuello Blanco, ¿a quién escogerías?

No los veo como cómics, me gustan así en forma de libro; me gustarían más para cine. Y así, soñando, me gustaría Alex de la Iglesia; hay una opción que no ha acabado de cuajar, pero mi hermano, Alfredo Fernández, está levantando la producción de la precuela, que se llama Tiempo de Alacranes, pero más que Cuello Blanco me gustaría que hiciera Ojos de Lagarto, con Alex de la Iglesia, él sería mi dream team.

10.- ¿Algo más que quisieras agregar?


Pues nomás la invitación al público a que se acerque a la lectura, La Rocka me gusta porque es un proyecto plural, que se enriquece; digo, no es coincidencia que David Bowie sea un gran lector; creo que el público puede encontrar cosas muy buenas, la literatura no muerde y pues, creo que no hay lírica más punk que la de los poetas malditos franceses. 

jueves, 17 de octubre de 2013

La enseñanza de la literatura a través de plataformas digitales

Este es el texto que presenté en la III Mesa de Diálogo sobre Ciberespacio y Literatura, ayer 17 de octubre, en la FIL Monterrey. 'Ai dispensen los errores. 

Pocas cosas deben ser más divertidas para un adolescente que leer en el canto II de la Ilíada el catálogo completo de las 1186 naves enviadas por los aqueos para el asedio de Troya; sin embargo, podemos estar bastante seguros de que sabrán encontrarlas. Muy probablemente en la forma de un Xbox o el nuevo juego de Pokémon. Claro, uno como maestro desearía poder dar a sus alumnos el libro exacto que transformará sus vidas y los convertirá en lectores de literatura, pero no siempre es posible, al menos en el caso de la mayoría de los maestros que tienen una agenda educativa por cumplir. Es decir, no hay forma alguna de sacarle la vuelta a la lectura del Cid Campeador o los poemas de Francisco de Quevedo, pero lo que sí se puede hacer es cambiar el enfoque que damos a estos temas y la forma de abordarlos. Podemos, por ejemplo, apoyarnos en plataformas digitales como Facebook o Twitter para permitir que los alumnos exploren, desde otra óptica, los textos literarios.

Tomemos dos ejemplos: uno hipotético y uno real. El primero es un vistazo hacia el pasado. En 1997 Ensemble y Microsoft, lanzaron el videojuego Age of Empires que, a grandes rasgos, le permitía al usuario liderar una cultura antigua (fenicios, egipcios o griegos, por ejemplo) desde la edad de piedra hasta la de hierro, en donde el juego termina cuando uno de los jugadores logra construir una de las maravillas del mundo antiguo. Otra característica es el modo de “campañas” o misiones que retratan, de manera más o menos fiel, algún episodio histórico: desde un asesinato clave en un imperio asiático hasta el ascenso y declive de Juana de Arco. Tres años después, en el año 2000, sale a la venta la expansión de la segunda parte del juego, llamada Age of Empires II: The Conquerorsque, entre otras cosas, le permite al usuario tomar parte en la historia del Cid. El juego comienza con el exilio del personaje y termina con la cabalgata de su cadáver hacia la batalla; sin duda que de haber tenido un videojuego así a la mano, muchos de los presentes tendríamos otra percepción de las aventuras de Ruy Díaz de Vivar. Entre las múltiples opciones que se le daban al usuario podemos destacar dos: una que le permite crear sus propios escenarios con reglas y personajes determinados y otra que lo deja jugar en línea con otros siete participantes. Es decir, este videojuego, en manos de un buen maestro, fácilmente podría haberse convertido en un recurso más que útil dentro y fuera del aula.

Sin embargo el apogeo de este juego fue hace 13 años. Hace trece años la gente aún se conectaba a internet a través del teléfono. Google daba sus primeros pasos. YouTube y Wikipedia no existían y aún se usaban las salas de chat para algo más que ligues anónimos. No es justo entonces reprocharle a los maestros el poco o nulo uso de tecnologías de la información, seguramente ellos también deseaban encontrar una forma de motivar a sus estudiantes, algo que les permitiera enseñar los cantos de gesta y la poesía bucólica y al mismo tiempo evitar la muerte por aburrimiento. Todo mientras intentaban descifrar qué diablos era eso llamado “internet”.

Afortunadamente hoy en día la situación ha cambiado y el acceso a la entonces llamada “supercarretera de la información” se ha vuelto más sencillo; por supuesto que esto es dentro de un contexto de clase media hacia arriba, pues las dificultades socioeconómicas que pudieran presentarse son asunto de alguna otra mesa de diálogo. Entonces, si las herramientas están ahí, a la mano, ¿qué es lo que falta para tomarlas? ¿Cómo podemos hacer que este nuevo mundo de posibilidades forme parte de la enseñanza de la literatura? Muy sencillo, a través de la experiencia vicaria. Rosenblatt señala en su libro La literatura como exploración que “La labor del maestro de literatura es propiciar interacciones fructíferas –o, más precisamente, transacciones- entre los lectores individuales y las obras literarias individuales” (52-53). Es decir, se debe lograr una conexión entre el lector y lo leído. Algo que vaya más allá del mero acto mecánico de leer, algo que les permita hacer una verdadera apropiación del texto. Menciona la autora que “Una novela, un poema, una obra de teatro, permanecen tan solo como manchas de tinta sobre el papel hasta que un lector los transforma en un conjunto de símbolos significativos” (51). Sirva entonces el ejemplo anterior para hablar de este proceso de significación. El videojuego le permite al usuario convertirse en Ruy Díaz. Le permite pasar por las mismas tribulaciones que El Cid desde un lugar tan seguro como el sofá y, con un poco de suerte, tal vez hasta lo invite a levantarse, desperezarse e ir por un libro para saber un poco más sobre esta canción de gesta. Recordemos ante todo que esto no es una ciencia exacta y no se puede hablar de una causalidad directa, si acaso podremos señalar una correlación que impulsaremos con la mejor de las intenciones y todos los dedos cruzados.

Para ilustrar un poco mejor el concepto de experiencia vicaria y la abstracción que puede hacerse de la literatura, podríamos recurrir a una actividad realizada por Biblionautas que, además, viene muy bien en estas fechas de terror y muertos; dicho ejercicio tiene dos bases: un cuento que provoque escalofríos, (el texto generalmente usado es “Abbadon Tenebrae” de Antonio Malpica) y los miedos de los participantes. La dinámica es la siguiente: se le pide a los involucrados que escriban qué es lo que más miedo les da en papeletas que son recogidas por el tallerista, quien hace la lectura de la historia de terror; una vez concluida esta, los participantes reciben la papeleta de alguien más y escriben un cuento para esa persona usando su miedo. A través de esta muestra de vulnerabilidad se le permite a los participantes convertirse a la vez en víctima y victimario, ponerse en los zapatos de alguien más y dejar que alguien se ponga en los suyos. Es decir, se permite la creación de lazos emotivos entre los implicados y el texto; si a esto le sumamos el uso de la tecnología a nuestra disposición, podremos hablar de una nueva forma de experimentar la literatura.

Tomemos ahora el segundo caso, el real. La segunda unidad del programa de Literatura de tercer semestre de preparatoria trata sobre mitos, leyendas y poesía épica. Por supuesto, si hablamos de las grandes épicas occidentales no podemos dejar de lado las obras de Homero, lo que plantea un dilema al maestro: ¿cómo hacer atractivas esta historias? En este caso en particular se trabajó con la Ilíada y se llevaron a cabo tres actividades que tenían como base la búsqueda de experiencias que acercaran al alumno a la cólera de Aquiles. A lo largo de tres semanas se realizó lo siguiente: primero, se le pidió a los participantes que seleccionaran un personaje que, por supuesto, no podía repetirse dentro del salón. Claro, los alumnos protestaron y pidieron que fuera el maestro quien asignara los roles; sin embargo, se buscó que fueran ellos quienes negociaran tal o cual personaje sin la intervención del profesor precisamente para fomentar la interacción y el diálogo. Una vez hecha la selección, los participantes tuvieron que disfrazarse de su personaje y presentarse ante los demás durante una sesión que, entre otras cosas, incluye comida para compartir llevada por los mismos participantes.

La segunda parte, una de las más importantes y la que da razón de ser a esta charla, fue la creación de cuentas de Twitter en donde los alumnos asumieron la identidad de sus personajes. El objetivo es tener una cuenta que incluya información pero que además resulte divertida y pueda mantenerse vigente dentro del acelerado ritmo de esta red social. Esta actividad es monitoreada por el profesor, pero sin una interacción directa, permitiendo a los alumnos una mayor libertad para interactuar. A lo largo de aproximadamente dos semanas se crea una comunidad de héroes, dioses y guerreros que cuenta sus hazañas de manera amena e informativa haciendo uso de todas las herramientas disponibles en Twitter, tal como la integración de videos, imágenes o hipervínculos. Para finalizar, se hace una recreación de la guerra de troya en donde los alumnos son agrupados en dos bandos, argivos y troyanos, y se lanzan globos con agua unos a otros mientras juegan a capturar la bandera del equipo contrario. Entre gritos y saltos, la diversión estará asegurada para alumnos y maestros.

En conclusión, las plataformas digitales pueden servir como una alternativa más para el profesor que busque acercar a sus alumnos a textos literarios que no siempre resultan los más accesibles. Vale la pena recordar que es a través de actividades como estas que la literatura cobra vida para los participantes y los textos se vuelven algo tangible. No más acercamientos platónicos, no más sermones desde el Olimpo literario. Hay que recordar que la ficción no sólo trata sobre el goce estético, sino que también puede servirnos para crear lazos afectivos, para reconocer al otro y reconocernos a nosotros mismos. Todo un universo literario está a nuestro alcance; solo es cuestión de descargarlo.
Un tuit de una alumna que agarró el papel de Poseidón

miércoles, 16 de octubre de 2013

Zombie

Ayer escuché esta canción en la radio y me acordé de cuando mis camaradas y yo la tocábamos en la prepa. También pensé en lo mucho que ha cambiado desde entonces. Éramos cinco. Uno murió, dos son ingenieros, otro es médico y yo soy traductor. Ivan Torres, bajista extraordinario, ahora trabaja en EUA; Pepe Rodríguez quien sigue siendo un baterista excelente (y un acordeonista másomenos) se la pasa de viaje arreglando equipo de hospitales. Raymundo Trejo, que me enseñó los primeros acordes del Concierto de Aranjuez, es un (casi) respetable doctor. Un abrazo a todos ellos.


martes, 15 de octubre de 2013

Motel Bates

Acabo de leer este libro y, la verdad, es que es de lo mejorcito que he leído últimamente. Viñetas de terror y espanto inspiradas en Alfred Hitchcock, sus películas y su forma macabra de hacer cine. Tengo programada una entrevista con él, pero no sé muy bien qué le preguntaré. En fin, lo peor que puede pasar es que se me aparezca Norman Bates, creo. 

sábado, 12 de octubre de 2013

Presentación de Ojos llenos de sombra

He aquí el texto que leímos Dalina, Susana y yo a la hora de presentar el libro Ojos llenos de sombra de Raquel Castro (las citas del libro están en itálicas):


Presentación de Ojos llenos de sombra
MANU
Te subes al escenario. El público espera impaciente. El olor a cigarro y humo llena todo el local. La falta de iluminación hace que sufras horrores para ecualizar tu amplificador. Te das cuenta de que olvidaste cambiarle las pilas a uno de tus pedales y maldices en silencio. Lo único que pides es que los nervios no te ganen cuando tienes que tocar tu solo. Ojalá todo salga bien. Ojalá no se note que te tiemblan las piernas. Ojalá pudieras atrapar ese momento para revivirlo cuando fuera necesario. De repente, escuchas que alguien cuenta un-dos-tres-cuatro y tu banda empieza a tocar. Todo comienza a tomar forma. Te relajas. Lo disfrutas. Piensas que, después de todo, tal vez sí naciste para la música.

Si estás en el evento más importante del año y lo único que quieres es encerrarte en el baño a llorar, tienes problemas. Sobre todo si de fondo se escucha “So alive” de Love and Rockets, y en vez de ponerte a bailar tienes ganas de correr tan lejos como sea posible. Peor aún si fuiste algo parecido a la estrella de la noche. Si, en vez de ir por la pista de baile presumiendo que eres la tecladista de una de las mejores bandas de dark de toda la ciudad, estás pensando en cómo y dónde esconderte, tus problemas son realmente serios. Obviamente, esa persona llorona e inestable que está en serios problemas soy yo. Porque en vez de sentirme así tendría que estar brincando de gusto: hace apenas un rato mi banda abrió el concierto para cerca de dos mil personas, y no sólo no nos abuchearon, sino que nos pidieron más. Y además le estábamos abriendo a London After Midnight. ¡Acabamos de abrirle a London! (9).

DALINA
El universo juvenil está plagado de incertidumbre. De dudas. Y los grandes creen que ser joven es fácil. Cómo puede ser fácil si el camino para crecer está lleno de disyuntivas. De afectos que se atraviesan no dejando pensar a la razón. Lo único seguro es que, cuando somos jóvenes, uno no se halla en el mundo. Y dan ganas de salir corriendo, pero también dan ganas de quedarse. Y cuando todas esas emociones encontradas parecen definir que la vida no tiene sentido, además, podría ser que estés rodeado de familia y amigos tan peculiares como tú. Esta perspectiva es por la que nos conduce Raquel Castro en la historia de Ojos llenos de sombra, a través de las emociones de Atari, la protagonista. Toca en una banda, va a la preparatoria, tiene a Bere, su mejor amiga, y a su grupo. Una chica como cualquiera…

La escena oscura fue mi hábitat desde que me acuerdo. Mis hermanos descubrieron el movimiento gótico cuando entraron a la prepa, y como yo pasaba más tiempo con ellos que con mis papás, obvio que todo se me pegó (27)… Además de manejar la banda, mis hermanos organizaban fiestas en casas abandonadas: cobraban muy barato pero llegaba mucha gente. Eran famosos por la cantidad de discos y la buena calidad de su aparato de sonido.

Y a todos esos lados iba yo, como si fuera su muñequita: con mi ropita de terciopelo, mis medias a rayas y mi carriola cubierta con tul negro que tanto les gustaba a las koopas de entonces. Mi mamá llegaba de sus reuniones ya noche, cuando mis hermanos ya me habían quitado el disfraz de Merlina Adams y yo dormía plácidamente en mi cuna. Ella no sabía que yo era la mascota de mis hermanos: que para no dejarme sola, los gemelos me llevaban a todas las tocadas, conciertos y fiestas. No se daba cuenta de que mis canciones de cuna eran de los Cranes o de que mi primera pesadilla se la debí al video de “Lullaby”, de The cure. Mi mamá siempre ha sido una experta en voltear para otro lado cuando intuye que lo que va a ver no le va a gustar.

Pero eso no significa que yo fuera una especie de temprana Drew Barrymore gótica ni nada por el estilo. Mis hermanos, sobre todo Luis, me cuidaban bastante bien (…) supongo que podemos decir que no salí tan mal. Y si algo no es lo “correcto”, pues que la nación se lo demande a mi madre ausente y a mi padre loco (29).

MANU
Sabes que tener una banda es muy similar a mantener una especie de noviazgo como con cinco personas al mismo tiempo. Si prometes algo, debes cumplirlo. No se vale dejarlos en segundo plano. Es una cosa de compromiso, no de a ratos o para cuando estés aburrido. No está bien guardarse secretos que afecten la misma base sobre la que está fundada la relación. Imagina entonces cómo debe sentirse Atari cuando no sabe cómo abordar un tema con sus compañeros de grupo. Claro, no es un asunto cualquiera, es la duda sobre si aceptar una beca en el extranjero o quedarse cerca de sus amigos. ¿Y tú qué escogerías? Vamos, no me respondas rápido. Piénsalo. No es tan fácil, ¿verdad? Imagina ahora que no puedes hablarlo con nadie, que todo mundo te da el avión, que ni siquiera se les ocurre que, tal vez, estás pasando por una crisis y necesitas un poco de apoyo y un par de cervezas.

Me miro al espejo. No sé si me veo bien para la fiesta. No por la fiesta en sí, sino porque es la primera vez que Javier me invita a algún lado desde que me enojé con él. Me gustaría que al verme se sintiera tan incómodo, tan tonto como me he sentido yo en los ensayos de las últimas semanas. Que sintiera ganas de estar conmigo, que me pidiera perdón… me gustaría contarle de la beca y que me abrazara y me pidiera que no me vaya porque me necesita. Pero eso me hace tan parecida a Peach que me doy asquito, y me pregunto para qué demonios podría necesitarme Javier, o en qué sentido me haría eso más feliz que irme a estudiar un año al Conservatorio de Moscú. -No mames que estás pensando en Javier -me interrumpe, como es su costumbre, Berenice. Trato de sonreírle pero quién sabe qué mueca me sale. Ella solo suspira. Por un instante pienso contarle ahora sí lo de la beca. Debería, ¿no? es lo que se acostumbra entre mejores amigas: contar los secretos y tal. Sin embargo, me da un poco de miedo que se ofenda porque no se lo dije desde el principio; además no tenemos tanto tiempo: son ya las ocho de la noche. Tendríamos que irnos en media hora si queremos llegar a casa de Xav antes de que dejen de pasar los micros. No le cuento nada. En vez de eso le cambio el tema (47-48)

DALINA
Y los adultos suelen creer que vivir es sólo tener privilegios y obligaciones. Pero ser joven es más complejo de lo que todos quisiéramos pensar.  Las hormonas se conjugan con los ideales y resulta verdaderamente un berenjenal andar por la vida sin red de protección. Con un carácter inestable de los mil demonios. Incluso, muchos jóvenes ni siquiera se aguantan a sí mismos. Y una de las principales causas de este infortunio es que la juventud es una etapa de crecimiento continuo donde se tiene que aprender a tomar decisiones. La vida de Atari se complica porque decidir por algo es renunciar a otra cosa, y los jóvenes están negados a la renuncia, no saben hacerlo, pero ¿sólo los jóvenes?, o realmente Ojos llenos de sombra nos plantea un dilema común a la naturaleza humana, a través de una voz narrativa en primera persona que logra ponernos en las botas y los estoperoles de Atari.

¿Realmente me preocupa que la vida vaya a ser así siempre? ¿Realmente quiero algo más? Con todo y lo rancio, esta vida es intensa y divertida. Otras personas se la pasan diciendo que es una vida sin salida, que no puede durar, que tendríamos que buscar algo distinto, pero ¿quiero hacerlo? Estaría en ese camino si me voy. Si aprovecho la beca, podría salir de aquí y a lo mejor no volver jamás. Pero ¿es eso lo que quiero? Si a esas vamos, la pregunta es: ¿qué quiero? De pronto me siento súper agusto con el desmadre, la banda y el montón de cosas extrañas que nos pasan. Pero a veces hasta a mí me parece demasiado: demasiado denso o demasiado patético, no sé (40).

MANU
La novela de Raquel Castro es oscura, pero esperanzadora. Nos revela, en el mejor estilo de las Bildungsroman, el dilema de Atari, que ocurre en un fin de semana que habrá de marcar un nuevo inicio en su vida. La autora, a través de sus palabras y la música del texto, nos deja ver la vida de la rata, como es llamada por sus hermanos. Nos damos cuenta, tanto Atari como nosotros, de que ya no es una niña pequeña, sino alguien que puede enfrentarse tanto a un gandul manolarga como a señoras histéricas a la vez que desarrolla una lucha interna que culmina con su despertar: a la vida, al sexo, a los amigos, al amor.
Me agarra otra vez del meñique y empieza a subir. Mientras vamos por la escalera pienso que lo del meñique, además de tierno, es muy práctico: aunque me suda la mano a chorros, él no tiene cómo darse cuenta.

No me imaginaba así la recámara de Javier: las paredes no están pintadas de negro ni llenas de posters de Joy Division o Depeche Mode. En cambio hay un librero tan lleno que hay libros en doble fila.
-No sabía que te gustaba leer –le digo.
-Hay muchas cosas que no sabes –responde mientras me abraza por la cintura y comienza a besarme. Se tira en la cama y caigo yo encima de él, todo sin que dejemos de besarnos ni un momento.
Pienso de nuevo en que es una suerte traer los calzones de Emily the Strange, y en que espero no quedar como una tonta, y en lo bien que besa cuando se toma su tiempo y me muerde el labio o cuando me hace cosquillas en el paladar con su lengua.
Pienso también que aunque estamos solos debería cerrar la puerta de la recámara, y que definitivamente algo va a cambiar entre nosotros en un rato. Espero, espero, espero que sea para bien (174).

DALINA
La intimidad, la narración ágil, cercana, la voz de Atari construyendo su mundo desde la mirada del lector son los recursos con que la autora edifica el pacto ficcional. La atmósfera repleta de símbolos y de música, sin caer en los estereotipos nos permite ubicar con precisión los referentes de un contexto sociocultural, pero que se dimensiona a través de la intensidad de sus acciones y diálogos, por ello es tan cercana a cualquiera, no sólo a los músicos, no sólo a los adolescentes oscuros... Con maestría, Raquel Castro nos lleva a sentir las emociones de Atari: sufrimos con ella, padecemos, vivimos una experiencia vicaria a través de las palabras. Los adultos podemos ser y sentirnos jóvenes desde su lectura, pero sobre todo, podemos acercarnos al mundo imperecedero y luminoso de la juventud.

Es extraño: ahora que recuerdo la última que me aplicó Javier siento como si hiciera años desde entonces. Mientras camino entre los puestos del tianguis donde hace un rato desayuné con Armando, me parece que han pasado siglos desde que estuvimos ahí. Es como si el tiempo avanzara más rápido cada vez, y aunque corra, solo a ratitos logro alcanzarlo. Hago cuentas y pienso en todo lo que pasó desde el concierto de Serrat hasta ahora: pasé la preselección para la beca, me hicieron un examen, lo olvidé para siempre y recibí la carta; luego de varias cancelaciones finalmente tocamos para el dichoso programa de tele por el que entré a la banda; Bere se embarazó, abortó, se peleó mil veces con el Italiano de Mierda, le puso el cuerno varias veces, la cachó una, cortaron y se reconciliarion; Mario empezó a trabajar en un centro de atención telefónica por darle gusto a Peach, lo dejó, y ahora parece que ella lo dejó a él. Es horrible. Pasan muchas, muchísimas cosas, pero siempre volvemos al mismo punto de partida. Seguimos en una burbuja: nosotros creemos que estamos en el mundo, pero el mundo es lo que pasa alrededor, donde los chavos cristianos embarazan a sus novias por orden de Dios y donde los chavos alternativos no oyen gótico desde principios de los noventa. Y a lo mejor esta ilusión de estar en el Londres de 1979 es reconfortante para Mario, pero yo ni había nacido entonces. Ahora que lo pienso, no he nacido todavía: no tengo vida propia. Soy rehén de un grupo de adolescentes eternos, entre los que hay que contar a mis propios padres. (136-140)

MANU

La historia de Atari es un concierto oscuro que no hay que perderse.

miércoles, 9 de octubre de 2013

The Cure

Ayer fue el concierto de The Cure. La verdad es que solo conocía un par de canciones de ellos, pero quedé más que asombrado ante la calidad musical de la banda, su espectáculo y de la duración del mismo. Fue un concierto que al que no esperaba asistir y que, sin duda, se quedará en mi memoria como uno de los mejores a los que he ido. No puedo decir mucho, solo que todo ha valido la pena. 

sábado, 5 de octubre de 2013