¿Por dónde empezar? No lo sé, la verdad es que yo nunca pasé por una fase en la que odiara a mis padres o algo por el estilo, nunca fui tan adolescente. Siempre los he querido mucho, muchísimo. Bueno, es que tanto mi papá como mi mamá son lo mejor del mundo. Mi mamá siempre dispuesta a apoyarme en todo lo que haga, ya sea pensar en dejar mi trabajo, y mi papá, siempre con libros, cómics, conciertos y consejos sabios. Hoy cumple años mi jefe. 55 años. Creo que si tuviera que ejemplificar cómo veo a mi papá, pondría una foto de Mufasa. Y vaya, quisiera escribir más, pero creo que todo me lo guardaré para mí. Sólo puedo decir: felicidades, papá.
miércoles, 30 de octubre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
Yamasan Ramen House
Día con día me vuelvo un cliente más asiduo de este negocio en la Plaza Tanarah de San Pedro, Nuevo León. Los platillos son deliciosos y, sin duda, te dejan con ganas de volver por más. A estas alturas ya conozco a la mesera que usualmente me atiende y el chef ya me dio su tarjeta de presentación. Los precios no son los más baratos del mundo, pero vaya que vale la pena pagar un poco más por semejante manjar.
sábado, 26 de octubre de 2013
El regreso de Fantomas, la amenaza elegante
Hace muchos años,
cuando era niño, mi papá solía ir a la revistería y, al regresar, decía “aquí
dejo esto, pero no lo vayan a leer porque es porno”. Obviamente, lo primero que
hacía yo era correr por el texto en cuestión. Y no, no era porno. Digo, al
menos la mayoría de las veces. Era el cómic de “Fantomas” en la versión de
Editorial Vid; es decir, me tocó crecer leyendo los argumentos de Hilda Zacour
y no los de Sotero Garciarreyes, que son los que recuerda mi papá, o Gonzalo
Martré, que fue responsable de las incontables referencias literarias y
artísticas que hicieran tan diferente al personaje creado por Rubén Lara.
Muchos años después, en
Zacatecas, tuve la oportunidad de estrenarme en el mundo de los congresos
literarios con una ponencia sobre Fantomas. En general fue bien recibida y
hasta conseguí el mail de una muchacha guapa. Éxito total, diría yo. Al poco
tiempo, pude presentar la misma ponencia, corregida y aumentada, en Buenos
Aires, Argentina. Una vez más, el público mostró interés en el cómic. Estas dos
anécdotas deberán servir para darles una idea de cuánto me emocioné cuando
escuché que se publicaría un nuevo libro sobre mi héroe de la infancia, aquel
que guarda un sitio en mi memoria junto con Mafalda y Calvin & Hobbes como
las lecturas que definieron mi forma de ver el mundo.
Encargué a una amiga un
ejemplar del libro; por supuesto, no pudo conseguirlo. Yo no contaba con que mi
papá, como hace muchos años, sí logró que le trajeran uno. La historia se
repetía y las aventuras de la amenaza elegante eran llevadas a casa por mi
señor padre, así que, en honor a este momento nietzscheano hice lo mismo que
cuando era niño; es decir, me apoderé del libro antes de que otra persona lo
agarrara; por desgracia, la lectura resultó decepcionante. Gonzalo Martré,
otrora escritor de la serie, tomaba de nuevo la pluma para darle vida al
personaje, pero más que resucitarlo, pareciera que lo convirtió en una especie
de zombi. Un muerto viviente sin ánima alguna.
“El regreso de
Fantomas, la amenaza elegante” es un texto agridulce, por así decirlo.
Encontramos todos los elementos que hicieran tan maravilloso al personaje:
ciencia ficción, literatura, arte, aforismos, lucha social y compromiso con los
desamparados. Ahí estaba, la mezcla exacta de James Bond y Robin Hood; no
obstante, también hizo presencia la amargura del escritor, que intentó realizar
una especie de sátira que no pasó de un
mal chiste. Una broma que se gasta muy pronto y que fastidia al lector pues
entorpece lo que, de otro modo, podría haber sido un buen texto. No sé qué
pretendía Martré con episodios en donde Fantomas pasa al baño, sin duda uno de
los momentos más lamentables del libro, por no mencionar que incluso usa la
frase “donde el rey va solo” para referirse al sanitario. Así es, la amenaza
pierde lo elegante y se come unos tacos de suadero que le provocan un malestar
estomacal de tal magnitud que, al parecer, es digno de aparecer en la historia.
Pero no termina ahí.
Martré también habla de la vida sexual de Fantomas, de cómo el Profesor Semo,
figura paterna del protagonista, crea una superviagra y una especie de
espermicida que es usado con las bellas asistentes quienes, además, son
sodomizadas de vez en cuando, de acuerdo al autor, que parece bastante
resentido por no formar parte del canon literario, pues no pierde la
oportunidad de hablar de “ese grupo de escritores heterodoxos postergados
perversamente por las mafias literarias, los críticos aburguesados, los
editores ignorantes y los libreros fenicios”.
Correré con el riesgo
de pertenecer a este grupo y diré que el libro de Martré y su versión de
Fantomas no son sino un chiste de mal gusto y una vulgaridad que pasan con pena
por las manos del lector, quien se hará un favor entre más pronto olvide este
texto y corra a sus librerías de viejo a buscar aquellos cómics que dieran vida
al legendario ladrón francés.
viernes, 25 de octubre de 2013
Entrevista a Patricio Sturlese
Entrevista
a Patricio Sturlese
1.-
Con El umbral del bosque ya son tres
libros que tratan sobre Europa en el pasado, ¿qué te llama la atención de ese
contexto?
Creo
que Europa es la cuna de nuestra cultura occidental y tiene los vestigios de lo
que sucedió en una época: el mundo medieval, el mundo feudal, una vez fue el
centro de nuestra civilización y ahora sólo ves simples castillos en la punta
de una montaña. Europa tiene escondido todo un catálogo de personajes que me
parecieron atractivos a la hora de contar una historia gótica con el tema de la
iglesia.
2.-
En El inquisidor, vemos el lado
humano del personaje principal y nos muestras que no todo es blanco o negro,
¿cuál es tu sentir frente al maniqueísmo histórico en América Latina?
Bueno,
sucede esto: es utilizado en discursos para crear fantasmas, monstruos y esas
cosas que espantan para dirigir voluntades. Evidentemente, creo yo, este
discurso nos pone en tiempos medievales en la política, ya no hablamos de
Europa la vieja, sino de América la vieja, con prácticas que son oscurantistas.
3.-
Hiciste estudios en el Colegio Máximo de San Miguel, en donde también estuvo el
ahora Papa, Francisco I, ¿hubo alguna reacción de parte de la institución por
libros como El inquisidor o La sexta vía?
El inquisidor lo
leyó el decano y bueno, todos los compañeros de Bergoglio están como
profesores; él mismo fue profesor y decano; creo que la prueba de fuego la tuvo
ahí adentro del teologado jesuita. Cuando el libro salió recibí una catarata de
críticas porque pensaban que venía a atacar a la Iglesia. Vaya, sólo con la
imagen de la portada basta, un inquisidor con llamas y un pentagrama invertido…
huele a problemas. Por otro lado no podría contar una historia sobre un
inquisidor sin meter al lector a la cámara de tormento. Uno pasa por diferentes
tensiones, tiene indiferencia, tiene relaciones sexuales, que algunas personas
no me perdonaron que en un libro donde hay una misa, cardenales y sacerdotes de
repente haya una orgía o un aquelarre de brujas, pero yo me comprometí a
mostrar una historia, mi objetivo era ése y que cada uno dijera quién es el
bueno y quién es el malo. Luego uno se da cuenta de que el héroe mata y el
villano no mató a nadie y al final la decisión sobre quién es el bueno y el
malo la tiene el lector.
4.-
Defines tus libros como sacrothrillers,
¿cuáles son los elementos de este género?
Es
un género que se inauguró, a mi criterio, con Morris West hace más de 40 años
con novelas como El abogado del Diablo,
un australiano que escribía intrigas palaciegas; luego vino El nombre de la Rosa de Umberto Eco, que
mostró la vida monacal.
5.-
¿Cómo reconcilias tu formación religiosa con la escritura de libros que incluso
han sido llamados “anticlericales”?
Antes
de ser escritor soy católico. Esto es literatura, es ficción, y el espíritu con
el que creé esta novela fue mostrar una historia que yo no inventé. Cuando nací
ya existía el mal, ya existían las historias de brujas, yo no creé al Santo
Oficio. No me puse en un rol de ordenar todo el mensaje para que fuera una
ofensa a la Iglesia o al poder político; lo muestro, pero obviamente hay
facciones dentro de toda religión que son más exacerbadas que otras. El
protagonista, en el siglo XXI, de una novela del siglo XVI es un sacerdote
católico, con dudas, con aciertos, con lo que fuere.
6.-
En varios lugares retiraron tus libros de las estanterías, ¿cómo crees que un
autor debe enfrentar la censura?
Cuando
me enteré yo estaba llegando a El Salvador y me dijeron que habían retirado mis
libros y cancelado las presentaciones. Me encontré con un cuadro netamente
inquisitorial en carne viva por un libro de ficción en una librería. Lo que
hice fue pararme aún más fuerte en mi punto que es “no tengo que explicar nada
porque las verdades se explican solas”. Me comuniqué con los dueños y me
dijeron que les parecía que venía a esos lugares a contaminar la literatura. Yo
los entiendo, son personas católicas, pero yo también lo soy, los sacramentos
son los mismos y no hay nada que dé capacidad de censurar a un autor de
ficción. Yo les dije “muchachos, léanlo y si los ofende, les pido disculpas
personalmente” pero lo leyeron y al cabo de tres meses se estaban vendiendo al
doble porque ya había trascendido que había sido censurado.
7.-
Como católico, ¿cómo vives tu afición al death y black metal?
Escucho
a Dimmu Borgir; no me importa la letra, yo consumo tensiones auditivas, pueden
decir que se levantan en la mañana y van a comprar pan o que se bañan en
sangre, me da lo mismo. El metal tiene tal similitud con la música clásica que
cuando uno los mezcla con filarmónicas se da cuenta de que hablan el mismo
idioma. Ahí están las bandas de black sinfónico, con una visión medieval, ahí
están las carátulas, con los bosques, las hachas, todo muy gótico. Vamos, si
voy en un auto pongo la radio con los clásicos de los 80, pero cuando camino o
estoy solo escucho bandas que las conocen solo los padres de los músicos.
Escribo una escena, escucho dos o tres canciones de black y me marcan la
ecualización de la escena que viene después.
8.-
Es curioso porque el black tiene una temática satánica…
Bueno,
hay quien dice “nosotros somos ateos y hacemos black, hablamos de satán, pero
no creemos en nadie” Pero tienes a gente como Glenn Benton que es un payaso,
está con la cruz invertida, pero al final del año va a la discográfica y agarra
sus dólares. Claro, a veces escucho a Deicide, pero yo solo tomo los sonidos.
Esta música siempre tiene el fantasma de lo moral detrás. Estamos en épocas en
donde una banda de black metal noruego horrorizaría a los rockeros de los 70.
También tienes a bandas de white metal que hacen mucho ruido, pero que dicen
“la eucaristía te libera del pecado”. Muchachos, hagan música y no se fijen en
la letra.
jueves, 24 de octubre de 2013
Entrevista a Yussel Dardón
Aquí la entrevista al autor de Motel Bates.
Entrevista
a Yussel Dardón
1.- El año pasado
ganaste el Premio Julio Torri, ¿es aún tu existencia un filme de bajo
presupuesto?
Sí, por supuesto que
sí. Vamos, el premio tiene una caducidad económica bastante corta, sobre todo
con estos cambios de precios; de repente tienes dinero y bueno, lo primero son
las deudas y luego libros, películas, discos y hasta el final la ropa, es lo de
menos.
2.- Motel Bates es un
texto con un ritmo vertiginoso cuya lectura, historia tras historia, nos
recuerda a las puñaladas de la famosa escena de Psicosis, ¿por qué elegir este
estilo que se asemeja más a un corto cinematográfico y no una novela?
Cuando empecé a
escribir el libro tenía muy clara una idea, que era apostar por el ritmo.
Quiero escribir pequeñas historias con ritmo, hay oraciones cortas, largas,
cortas, largas. Siempre pienso en qué música quiero para un libro, cuando
empecé este libro pensé en un disco de Mike Patton y dije “quiero este ritmo”,
es muy complicado. Cuando escribí estas pequeñas estampas trabajé con el ritmo
de pregunta-respuesta, que me dijera algo. Así que empecé a armar una
estructura de acordeón, uno a uno, hasta que en medio queda el cuento “Extraños
en la noche” y en medio de ese cuento, la frase que define al libro. Una voz
ajena a todo el libro, como el director que da acotaciones. Me interesa el
vértigo de lo breve.
3.- Día a día la
literatura se nutre de nuevas y más variadas fuentes, una de ellas es el cine,
¿qué otro tipo de narrativas integras en tu escritura?
El cómic. Uno empieza a
ver cómics, novelas gráficas, que cada vez son hasta mejores que muchos de los
libros que se escriben actualmente, por ejemplo Watchmen o las historias de Neil Gaiman, con The Sandman. La música, las letras de canciones, las fotografías. A
mí me gusta este concepto de los instantes, pequeñas cosas que puedes ver, soy
como un fotógrafo de clóset y pues, ¿qué nos queda? Instagram nomás. Esas son
mis referencias; incluso las series de televisión, que incluso superan muchas
veces a la literatura, por ejemplo The Sopranos, Breaking Bad, que se destacan como joyas.
4.- ¿Eres el hombre que
sabía demasiado… de qué?
De echar a perder las
cosas. A veces uno empieza a llevar una línea vertical y hay una circunstancia
que la convierte en una cola de cochinito, que empieza a girar. Quizá es eso de
lo que sé demasiado, cuando pienso en esa película me siento como una especie
de espía, yo era ese hombre que sabía demasiado, cómo quería ver a estos personajes,
tanto que me di el lujo de andar matando a cada rato a Hitchcock; que si algo
tenía era que siempre había una especie de humor extraño en sus películas, así
que pensé en meter estos guiños.
5.- ¿Qué te da vértigo?
La soledad. De repente
enfrentarte a una situación de estar, pero no estar. Es algo que siempre me
mueve. Antes el vértigo era el temor a la bomba atómica, ahora tienes más temor
de que en la calle te salga un cabrón y te dispare, aparte de que estoy medio
paranoico.
6.- ¿Alguna vez te ha
obsesionado tanto una idea como al protagonista de La ventana indiscreta?
Sí, soy muy obsesivo
con los detalles. Hay una idea que me está rondando últimamente, qué ha
cambiado en la mirada del hombre contemporáneo para ver un accidente, un
muerto, y tomarle una foto o un vídeo y subirlo a YouTube. Recordemos el caso
de la mujer que tuvo un bebé afuera del hospital, todos hablamos de los
servicios de salud, pero ¿y el cuate que la estaba viendo? ¿Por qué no la
ayudó? Ahora todos queremos ser testigos de todo. Me acuerdo de una película de
George Romero en donde hay un montón de zombis y empiezan a matar a alguien y
le dicen a un personaje “oye, vamos a ayudarlo” y él dice “no, no, nosotros
sólo somos testigos”. Y pues, ay cabrón.
7.- Seguramente Freud
habría tenido mucho que decir de Norman Bates y su madre, ¿qué crees que diría
de tu libro?
Seguramente que la
tenía muy chiquita o que quería acostarme con un caballo. No sé, ese Freud
divagaba un poco, pero seguramente diría que tengo broncas serias.
8.- Además de
Hitchcock, ¿qué otros cineastas influyeron en tu forma de contar historias?
Jim Jarmusch por el
blanco y negro; Wes Anderson por los colores. Son los dos directores que más me
han marcado, junto con Romero. El mismo Tarantino, pero no sé qué tanto pueda
meter de él sin verme como haciendo una festividad.
9.- ¿Alguna historia de
moteles que gustes contar?
Alguna vez me contaron,
yo no la viví, me la contaron, sobre una pareja que está con la pasión, se
están trepando uno sobre el otro, una cochinada pues. Pasa el tiempo y al otro
día se dan cuenta de que las cortinas están abiertas. Están frente a la recepción
y seguramente tuvieron también su diversión. No quiero pensar mucho en ello,
pero puede que haya pasado.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Entrevista a Lorena Amkie
Aquí está la entrevista que hice a la autora de Gothic Doll, que también debe aparecer en La Rocka.
Entrevista
a Lorena Amkie
1.- ¿Qué sientes al terminar
la historia de Maya? ¿Te despides para siempre o es apenas un hasta luego?
Mucha tristeza. No sé
si vaya a retomarlos, pero me parece que por el momento me estoy despidiendo.
Más que descansar creo que contesté lo que tenía que contestar. Me siento
triste, con sentimientos encontrados, como con un hijo, o eso me dicen las
mamás.
2.- Podría decirse que
estamos viviendo el auge de las sagas juveniles, ¿por qué concluir ahora?
¿Por qué no diez
libros? Yo escribo con base en preguntas, me preguntaba cómo sería la
inmortalidad hoy, en México, con gente de esta época y mi pregunta principal,
que era si yo quería la inmortalidad. Después de la trilogía me doy cuenta de
que no, que está demasiado ruda la eternidad. Busqué distintos puntos de vista,
ya conocí a mis personajes y ya me respondí, pero ahora surgen otras cuestiones
que deben responder otros personajes.
3.- Las sagas juveniles
se han vuelto un producto de consumo masivo con gran presencia en las redes
sociales y con adaptaciones cinematográficas de calidad variable, ¿lo tienes en
consideración a la hora de escribir? ¿Te dejas llevar?
No tengo en cuenta las
opiniones a la hora de escribir; si no, terminaría escribiendo lo que todos
quisieran. Sí creo que es bueno que la literatura se convierta en un producto
de consumo. Es un cambio. Cuando era joven a mí me molestaban por leer, era de
ñoños y estudiosos y pues qué maravilla que esté cambiando gracias a estas
sagas. Nadie se inicia en la literatura leyendo El Lazarillo de Tormes, uno debe empezar leyendo algo que le guste,
algo que le interese.
4.- Tú empezaste
leyendo Mujercitas…
Esa fue la primera vez
que dije “me quiero sentar a leer”.
5.- Ante la oleada de
libros que abrevan de las mismas fuentes, ¿por qué continuar escribiendo
gótico?
No sé si mi literatura
es gótica. Tengo historias que contar y sólo quiero contar una buena historia.
Hoy fueron vampiros y mañana será otra cosa.
6.- Sin duda las cosas
han cambiado para Maya desde Gothic Doll, empezando por el diseño de los
libros, que se ha vuelto más maduro y siniestro, ¿cómo te enfrentas al
prejuicio que pudiera haber hacia la literatura de vampiros?
La pregunta típica es
“¿por qué otra serie más de vampiros?” pero yo preguntaría por qué otra
historia de guerra o de amor. Uno debe contar una historia sin importar el
mundo en que esté basado, cualquier tema ya se ha escrito, pero lo importante
es el punto de vista original y que sean buenos personajes. Creo que muchos
hombres se han perdido la oportunidad de leer la serie por el diseño del primer
libro, porque creían que era para niñas chicas, pero hay escenas en donde
aparecen desmembrados y sangre, así que no es una literatura para niñas ni
nada. Yo les digo “fórrenlo, llénenlo de calaveras y cosas malas”, pero poco a
poco más hombres también empiezan a leerlo.
7.- ¿Cuál es el lado
oscuro de Lorena Amkie?
Esto que están leyendo.
Yo soy de esas niñas que en la escuela nunca rompían un plato, que se portaban
bien, pero toda mi violencia y mi lado oscuro los saco en la literatura. Hay
una fracción mía por el lado de las sombras desde estos seres hasta otras
cosas, como relaciones con gente inadecuada. Me gusta mucho vivir en el límite,
lo más blanco y lo más negro. Es muy emocionante, pero muy cansada.
8.- Esta idea del abandono
del creador me recuerda a Frankenstein,
¿qué libros de este período te marcaron?
Ese libro me parece una
de las historias más tristes e increíbles que he leído. La humanidad del
monstruo es algo que busco mostrar, tal vez si aceptamos la humanidad en el
monstruo aceptemos la monstruosidad en el humano; claro, esta historia y los
clásicos de vampiros influyeron, pero lo importante son los personajes, que han
salido de toda la literatura he leído.
9.- ¿Qué recomendarías
a los chicos que comienzan a leer?
Que se vayan por algo
que les interese, que no intenten leer LA LITERATURA, así en mayúsculas, sino
que lean algo que les llame la atención, seguro van a encontrar algo. Por favor
suban el promedio de lectura, que sea más de un libro al año. Lo que pasa con estas
series es que están cambiando la forma de ver la lectura, tiene que poder ser
algo accesible, que te permita ver otras cosas. Cuando era niña los libros de
la SEP traían los cuentos de Quiroga, y no me identificaba con nada de eso. No
había manera de conectarme. Creo que estas nuevas series logran eso.
martes, 22 de octubre de 2013
Entrevista a Bernardo Fernández, BEF
Esta entrevista la realicé en la vigésimo tercera FIL de Monterrey y debe aparecer en La Rocka, pero por si acaso, ahí va.
Entrevista a Bernardo
Fernández, BEF
1.- Primero que nada, felicidades
por Three messages and a warning,
¿cuál es el estado de la fantasía y la ciencia ficción en México? ¿Está
saludable?
Gracias. Y sí, creo que incluso
está en su mejor momento. Ahora se publica en donde antes no se podía; por
ejemplo está el hecho de que Alberto Chimal esté en Océano en la colección de
literatura general, o yo en Grijalbo… incluso Almadía tiene espacios.
Simplemente reconocerlos como literatura. Eso no sucedía cuando yo empecé a
escribir a finales de los 90, eso no existía. Me parece que es una señal de una
buena salud para un género que además siempre ha sido muy popular y que ahora
sale del sótano, del clóset, y toma un espacio dentro de nuestras letras sin
categorizaciones de ningún tipo que lo único que hacen es prejuiciar al lector.
2.- ¿Dirías que la ciencia
ficción ya forma parte del nuevo canon de la literatura mexicana?
No, pero está siendo; en un
contexto más amplio, la literatura fantástica, lo que llamamos literatura de la
imaginación.
3.- Ahora, ya para hablar de Cuello Blanco, ha habido una
transformación de la agente Mijangos de Hielo
Negro a la de ahora, ¿cómo ha sido la recepción de esta nueva faceta del
personaje?
No he tenido una
retroalimentación, pero creo que ha sido la evolución natural del personaje. Me
gusta pensar que no son estáticos, que van evolucionando. A nivel creativo
estoy muy contento con lo que está pasando; estoy aterrado porque no sé qué va
a pasar en la tercera. Yo planeo originalmente tres, no sé si vaya a haber más,
pensaba como en las series de novelas policíacas clásica, pero lo que está
pasando hasta ahora me tiene muy contento.
4.- La novela anterior recibió
una dura crítica en Letras Libres en donde incluso se señaló que pecaba de
machista, ¿qué hace diferente a Andrea Mijangos de otras protagonistas
femeninas? ¿Lees las críticas en primer lugar?
Las críticas buenas y las malas
te las tienes que creer cinco minutos, afortunadamente tuve más que decían que
era una buena novela, pero si te lo tomas como una agresión personal, que no lo
es, como si te crees el elogio, estás cometiendo un error. No lo descalifico,
tenía puntos de los que tomé nota; no me parece que sean machistas o misóginas,
pero ahí ya es cuestión de percepción. Decía cosas que me parecían pertinentes,
tomé nota no solo para la segunda de la serie, sino en general, pero en ambos
casos las leo, las asimilo y a lo que sigue.
5.- Cuello Blanco explora más la dinámica de Mijangos con el Járcor, su
compañero, ¿dirías que su relación es como de Holmes y Watson o más bien como
de Batman y Robin?
¿Sabes qué? Pienso que al final
es más como de Chaf y Queli, siento que El Járcor, además de ser la contraparte
masculina, también es el comic relief;
es una relación tensa, más cercana a la de los X-Files, pero no sé cuál será el
referente. Sí hay una complicidad, sin duda hay una tensión sexual entre ellos,
que no sé si se va a resolver. No sé, no creo poder dar una respuesta
inteligente.
6.- En esta nueva novela
conocemos un poco más de Lizzy Zubiaga, quien sigue siendo la enemiga jurada de
Mijangos, ¿puede existir una sin la otra?
No. Es que ellas sí tienen la
relación de Batman y el Guasón que plantea Alan Moore en The Killing Joke, ahí está basada la relación entre ellas, por eso
no sé cómo voy a resolverlo.
7.- Eres reconocido por la
extensa investigación que haces antes de empezar una nueva novela, ¿cómo fue
acercarse al mundo de la especulación financiera?
Bien divertido, porque además no
es mi mundo en lo absoluto. La información es muy escasa, así que hubo que
entrarle por todos lados. La investigación es lo que más disfruto al escribir
una novela. Entre más ajeno me sea el campo, mejor. Yo echo mano de los
mecanismos de la ciencia ficción y pues, tengo esta dinámica de tomar toda esta
información, lo que se hace tradicionalmente en ciencia ficción, tomo el modelo
de trabajo de Michael Crichton, que es uno de los escritores de ciencia ficción
dura más importantes de finales de siglo. Al final te permites inventar una
historia muy sólida.
8.- ¿Te viste tentado a especular
en la bolsa?
No, pero sí tuve una oferta de la
que no puedo hablar mucho, pero una de las muchas movidas es crear cuentas
fantasmas en las que se te deposita el mínimo y se retira antes de que te
investiguen fiscalmente, pero no, no quise.
9.- Si pudieras elegir un dream team para realizar una adaptación
al cómic de Hielo Negro Hielo y Cuello Blanco, ¿a quién escogerías?
No los veo como cómics, me gustan
así en forma de libro; me gustarían más para cine. Y así, soñando, me gustaría
Alex de la Iglesia; hay una opción que no ha acabado de cuajar, pero mi
hermano, Alfredo Fernández, está levantando la producción de la precuela, que
se llama Tiempo de Alacranes, pero
más que Cuello Blanco me gustaría que
hiciera Ojos de Lagarto, con Alex de
la Iglesia, él sería mi dream team.
10.- ¿Algo más que quisieras
agregar?
Pues nomás la invitación al
público a que se acerque a la lectura, La
Rocka me gusta porque es un proyecto plural, que se enriquece; digo, no es
coincidencia que David Bowie sea un gran lector; creo que el público puede
encontrar cosas muy buenas, la literatura no muerde y pues, creo que no hay
lírica más punk que la de los poetas malditos franceses.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)